Vesica Piscis

IMG_20150925_123922

Vesica Piscis del Jardín del Cáliz – Avalon/Glastonbury ©

 

                                                                  La Vesica Piscis es una de las figuras geométricas más antiguas de todos los tiempos. Su carácter e influencia son, a la vez, sagrados y simbólicos.

                                                                                        La palabra latina vesica, significa vejiga y el término piscis significa pez, de manera que, literalmente, su traducción es la vejiga del pez, por su parecido con las vejigas usadas antiguamente como contenedores de agua y otros líquidos que, al llenarse, tenían la forma de un pez. No obstante, es muy probable que esta forma sea mucho más antigua que las palabras que la designan, porque está reseñada en las tradiciones espirituales de casi todas las culturas del planeta Tierra. Geométricamente, la vesica piscis es la superposición de dos círculos del mismo radio, que se intersectan de tal manera, que el centro de cada uno de ellos está dentro de la circunferencia del otro. La figura central que se forma con esta unión, recibe el nombre de mandorla, que en italiano significa almendra. Además de su simbolismo, hemos de ver en ambas figuras aspectos matemáticos y, en este sentido, considerarlas como una expresión de la Geometría Sagrada, es decir, de los arquetipos o patrones energéticos a partir de los cuales se forma todo cuanto existe en el plano de la densidad y la materia, aunque no solamente en ellos.

                                                                                        En cuanto a lo que representa este antiguo símbolo, podemos decir que simboliza tanto la polaridad como la perfecta unión de los opuestos, que siempre da lugar a un tercer aspecto que une lo más elevado de cada uno de los polos. Para la Geometría Sagrada, el círculo y la esfera (una esfera es un círculo tridimensional) son símbolos de la Unidad, el Todo, el Ser Supremo, que no tiene principio ni fin y es, por consiguiente, la existencia continua, perfectamente formada y absolutamente simétrica. Al tener esta figura dos esferas interconectadas, podemos decir que la primera representa el principio masculino de unidad (Padre) y la segunda la expansión de la unidad en la dualidad (Madre) y, en un sentido más amplio, la polaridad existente en todas las formas de vida y de energía, como muy bien señala una de las Leyes de la Creación, recogidas en la Tabla de Esmeralda. De la superposición de ambas esferas surge también una tercera forma, la mandorla más arriba mencionada, que está asociada al aspecto Hij@ y al número tres, que surge de la suma del uno (Dios Padre) y el dos (Diosa Madre), siendo entonces la criatura (creatura) que surge de la unión de ambos polos, ese tercer polo que nace de la unión de los opuestos. Como en esta forma geométrica central podemos ver tanto una almendra como un pez, para los primeros cristianos representaba a Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios Padre y Madre encarnado en la Tierra y en la experiencia material y humana. En este sentido, simbolizaría también a la Era de Piscis, de la que ya salimos en su momento, para dirigirnos a la Era de Acuario, por la que ya hace mucho tiempo estamos caminando.

                                                                                        La vesica piscis es, asimismo, la base de un período de la historia humana durante el cual, la búsqueda espiritual era el centro de la sociedad y de la vida, motivo por el que las construcciones religiosas se elevaban a las alturas en busca de la conexión con Dios, siendo su forma la que inspiró, por ejemplo, la construcción del arco ojival o arco de punta de las catedrales góticas. Fue también esta estructura la que permitió la elevación de las torres y cúpulas internas de esas catedrales, de manera que contemplar una vesica piscis, nos recuerda y nos remite, por sí sola, a la ascensión espiritual, entendida ésta como una elevación de nuestra vibración energética y de nuestra consciencia, más que como una subida física, puesto que no hay lugar alguno al que subir, aunque sí uno muy concreto en el que profundizar.

                                                                                        Otra simbología de la vesica piscis, anterior a la tradición cristiana y asociada al antiguo culto de la Diosa, de la energía femenina y de la Madre Tierra, se debe a la similitud de su forma con la vulva de la mujer, connotación ésta que amplió su contenido simbólico, y que sirve para recordar la importancia del canal vaginal por el que los seres humanos nacemos, así como también la fertilidad de la tierra, de la Madre Naturaleza, que continuamente nos nutre, nos sostiene y nos mantiene con vida. En el ámbito de estas tradiciones que veneraban el aspecto femenino de la Vida y de la Divinidad, también podemos ver en esta figura geométrica las cuatro fases o caras de la Luna: Nueva, Creciente, Menguante y Llena.

María Sánchez-Villacañas de Toro
Guía de viajes sagrados
Psicóloga clínica, energética y espiritual
Astróloga. Cabalista. Formadora
Sanadora Espiritual por Arquetipos
Lectora de Registros Akáshicos
Lectora y Creadora de Oráculos
Vesica Piscis Tours
Alcántara Psicología y Espiritualidad:
Escuela para la Evolución del Alma
+34 91 401 55 70
+34 627 12 09 47
vesica.piscis.tours@gmail.com
https://vesicapiscistours.wordpress.com
www.desarrolloycrecimiento.es
metamorfosisyvida2013@gmail.com
http://metamorfosisyvida.wordpress.com

Copyright © 2016 María Sánchez-Villacañas de Toro. Todos los derechos reservados

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s