Abadía de Santa María de Glastonbury

La Abadía de Santa María de Glastonbury es otro lugar avaloniano impresionante por su belleza, energía y poder, cualidades que hacen olvidar que sólo quedan en pie algunos restos de lo que un día fue un gran monasterio. Es el primer asentamiento cristiano en Europa y, para muchas personas, el lugar más sagrado de Inglaterra. Ha sido desde siempre un gran centro de peregrinación, porque allí se estableció la iglesia más antigua de occidente, fundada por José de Arimatea, el tío de María y, por lo tanto, tío-abuelo de Jesús, que llegó a estas tierras después de la muerte de éste. Cuenta la historia/leyenda que hasta allí transportó el Cáliz o Santo Grial con la sangre de Jesús, enterrándolo en lo que actualmente es el Manantial o Jardín del Cáliz. Otras versiones dicen que el Santo Grial está enterrado en la colina del Tor o tal vez en la que se encuentra enfrente, donde está el Espino Blanco. En el recinto de la Abadía está la tumba de Arturo y Ginebra. Los árboles, la tierra, las plantas de todo el recinto de la Abadía son extraordinariamente energéticos, te anclan a la tierra, parece incluso que te absorben para que te acerques a ellos, los toques, los acaricies, los abraces… Proporcionan también una gran relajación, una gran ligereza, te envuelven y te mecen con su energía. Aquí conectamos tanto con el poder de la tierra como con el poder del cielo y, especialmente, con nuestra capacidad para la sanación, porque en todo su territorio podemos sentir la potencia y la fuerza de la Tierra, que entra por nuestros pies y sale por nuestras manos, pudiéndola dirigir allí donde sea necesaria, bien a alguna parte de nuestro cuerpo o de alguien que nos acompañe y precise sentir esa energía sanadora.

ABADÍA 1

                                                                  La Abadía de Glastonbury, es una de las iglesias no subterráneas más antiguas del mundo, a diferencia de las criptas y otras catacumbas, cuyos orígenes se remontan al establecimiento de una comunidad de frailes del año 63 de la era cristiana, en el momento de la visita de José de Arimatea, que habría aportado el Santo Grial y habría plantado el espino blanco en Wheary Hill. Aunque hay diversas opiniones sobre la veracidad de estos hechos, la abadía conserva todavía hoy su interés, gracias a sus ruinas y a su rica historia, además de a la inmensa y poderosa energía telúrica y sanadora de su suelo, que cuenta con uno de los mayores alineamientos y confluencias de líneas de energía terrestre y cósmica del planeta Tierra.

                                                                  Historia y leyenda florecen y se entremezclan en torno a la abadía, con frecuencia de manera tal que es difícil dilucidar donde comienza una y dónde la otra aunque, por lo menos para mí, lo más importante no es si los hechos narrados en torno a la Abadía de Glastonbury son completamente ciertos o no, sino el camino de evolución, autoconocimiento y transformación que abren para el deleite de mi corazón y de mi alma, además de la oportunidad de una vida nueva y diferente que esto supone mientras permanezco en mi cuerpo terrestre y experimentando la vida humana y material.

ABADÍA 2

                                                                  El origen de la abadía es sin duda sajón y se remontaría al siglo VII. Reconstruida, ampliada e incendiada, fue erigida nuevamente en el siglo XII. La abadía disponía de derechos señoriales y de amplios dominios cuando se vio afectada por la Disolución de 1539. En cuanto a las historias relacionadas con ella, quizá la que más peso tiene es la que dice que el rey Arturo y la reina Ginebra están enterrados a Glastonbury y que sus cuerpos fueron descubiertos en el cementerio en 1191 y trasladados posteriormente al lugar de la abadía donde hoy podemos ver una placa que así lo indica. Sobradamente diseminadas entre los espacios de césped, las ruinas se erigen altivas entre majestuosos árboles. La capilla de la Virgen, de piedra de Doulting, posee una torreta de ángulo, paredes muy adornadas y admirables puertas; la del norte está decorada con representaciones esculpidas de la Anunciación, los Reyes magos y Herodes. En el este de las columnas góticas del crucero, todavía permanecen de pie las paredes del presbiterio y, detrás, la antigua capilla de Edgardo, mausoleo de los reyes sajones. El edificio de las cocinas del siglo XIV es lo único intacto de todo el recinto. De forma cuadrada, está cubierto por un tejado de ocho aguas, coronado por dos torres octagonales superpuestas, que permitían la salida del humo.

ABADÍA 3

                                                                  La Abadía de Glastonbury pertenecía a la Orden de San Benito, conocida también como Orden Benedictina, en latín: Ordo Sancti Benedicti, una orden religiosa perteneciente a la Iglesia Católica Romana y dedicada a la contemplación. Fue fundada por Benito de Nursia y sigue la Regla[] dictada por él a principios del siglo VI para la abadía de Montecassino [] Siguiendo su ejemplo e inspiración, diversos fundadores de órdenes religiosas han basado la normativa de sus monasterios en la Regla dejada por Benito, cuyo principio fundamental es Ora et labora, es decir, Oración y Trabajo. La Orden Benedectina, presente en otros muchos lugares importantes del planeta, como por ejemplo en el Mont Sant Michel, en Francia, conservó el legado de la tradición anterior al cristianismo y, por consiguiente, siempre construyó sus iglesias, monasterios y abadías en lugares de reconocido poder telúrico, por lo que podemos considerar que en una buena parte, se ocuparon de que siguieran vivos muchos de los conocimientos y saberes de los siglos anteriores, tanto en el reconocimiento de los lugares habitados por los seres humanos como en otros muchos aspectos de la vida práctica de los pobladores del planeta que nos precedieron.

ABADÍA 4

                                                      Según Dion Fortune, los abades que residían en la Abadía de Glastonbury eran a menudo de sangre real y de allí salieron innumerables estadistas y eruditos que posteriormente sirvieron al reino inglés. Su gran biblioteca era la maravilla de su tiempo y sus reliquias eclipsaban incluso a las que se encontraban en las abadías de Canterbury y Westminster. Su suelo era tan sagrado por los santos huesos que albergaba, que un antiguo historiador lo llamó la tierra más sagrada de Inglaterra. Año tras año, los abades, sabiamente elegidos, construyeron y mantuvieron adecuadamente cuidada esta institución tan antigua. No hay registro alguno de desmoralización o de corrupción en Glastonbury durante los tiempos en que la Abadía se mantuvo en pie. Los reyes enriquecieron la Abadía con sus regalos y los nobles enviaban allí a sus hijos para que fueran educados. Desde todas las partes de Inglaterra, los peregrinos la visitaban para rezar ante sus altares y adorar las reliquias que contenía. ¿Qué ocurrió para que quedara destruida? Llegó un día en que unos hombres enviados desde Londres visitaron la Abadía de Glastonbury e hicieron una lista de todos sus tesoros. El santo y anciano abad fue llevado a rastras hasta la cima del Peñasco, donde fue ahorcado, y los tesoros fueron enviados al rey. Los monjes fueron dispersados, se sacó el emplomado del techo, se quemó la pantalla con el crucifijo tallado para fundir las campanas y la mitad de Somerset utilizó las paredes como cantera. Se dice que el camino a Wells fue pavimentado con piedra de la Abadía.

ABADÍA 5

                                                      La Abadía, en opinión de dicha autora, no languideció ni murió por la corrupción interna de sus moradores, sino que fue destruida por un rey pagano, con principios cristianos, que quiso conciliar su conciencia con sus deseos. Por eso, en la Abadía, notamos una sensación tan clara de nuestro pasado espiritual, no corrompido por el deterioro físico que vemos en ella. El espíritu de la Abadía sigue vivo, así como según se dice, permanece vivo el espíritu de la persona que ha muerto violentamente antes de tiempo y sin poder prepararse para su partida antes de que ésta suceda. La Abadía de Glastonbury es como una persona derribada en la flor de la vida, su espíritu se mueve todavía. En esa nave completamente verde que nos rodea cuando nos adentramos y caminamos por ella, sentimos el movimiento de la vida, sentimos el espíritu noble y sin mancha de la Abadía, que sigue ahí, poderoso y energizante, recordándonos que ese espíritu puro e inmaculado también está dentro de nosotr@s, más bien diciéndonos que somos ese espíritu y que siempre lo seremos, pase lo que pase fuera. Todo lo que debemos hacer cuando caminamos por el sagrado suelo de la Abadía de Glastonbury es cerrar los ojos para sentir y respirar esa atmósfera magnífica, dejándonos llevar con suavidad hacia donde quiera llevarnos.

                                                                  Cualquiera que sea la explicación, y desde luego la mente racional no podrá encontrarla, la experiencia demuestra que hay poder en los lugares sagrados de la Tierra, poder para estimular la vida espiritual y dar vigor al alma con nuevo entusiasmo e inspiración. Donde sucesivas generaciones de dedicad@s hombres y mujeres han sentido emociones espirituales elevadas durante largos períodos de tiempo, sobre todo si han tenido entre ell@s a quienes por su genio para la devoción puedan haberse considerado sant@s, la atmósfera mental del lugar se impregna de esas emociones y fuerzas espirituales, con las que las almas sensibles con capacidad de responder, se conmueven profundamente al ponerse en contacto con ellas. En la Abadía de Glastonbury y en todo Avalon, está la esencia de nuestra vida espiritual en cuanto estirpe. Aquí se custodió al Grial, el último y el más alto premio de los caballeros entrenados en la perfección caballeresca alrededor de la Tabla Redonda del Alto Rey Arturo. En las leyendas del Ciclo Artúrico y del Grial tenemos la Tradición de Misterio de nuestra raza.

ABADÍA 6

                                                                  Con la violenta muerte en el Peñasco del último abad, Richard Whiting, terminó la historia de la Abadía. Desde entonces todo fue dispersado y destruido, las ruinas cayeron piedra a piedra, la hierba cubrió la acera y los árboles crecieron en las capillas sin techo. El verano y el invierno, la siembra y la cosecha, continuaron sin alteraciones hasta que, una vez más, en el ciclo del tiempo, se venera de nuevo a Avalon como un lugar sagrado y, de nuevo, l@s peregrin@s de todos los rincones del globo bendicen el templo con su luminosa energía, su buena voluntad y sus plegarias.

María Sánchez-Villacañas de Toro
Guía de viajes sagrados y retiros espirituales en la Naturaleza
Psicóloga clínica, energética y espiritual
Astróloga. Cabalista. Formadora
Sanadora Espiritual por Arquetipos
Lectora de Registros Akáshicos
Lectora y Creadora de Oráculos
Vesica Piscis Tours
Alcántara Psicología y Espiritualidad:
Escuela para la Evolución del Alma
+34 627 12 09 47
vesica.piscis.tours@gmail.com
https://vesicapiscistours.wordpress.com
www.desarrolloycrecimiento.es
metamorfosisyvida2013@gmail.com
http://metamorfosisyvida.wordpress.com

 

Copyright © 2016 María Sánchez-Villacañas de Toro. Todos los derechos reservados

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