Iglesia de San Juan Bautista y José de Arimatea

                                                                                        El nombre actual de este templo, es Iglesia Parroquial de San Juan Bautista aunque, popularmente, también es conocida como Iglesia de José de Arimatea, el supuesto portador a estas tierras del cáliz que contenía los últimos restos de sangre de Jesús, y el que seguramente fue el primero en transportar también a estos parajes y cultura las enseñanzas del Maestro del Amor nacido en Nazaret, dando así los primeros pasos para la entrada y permanencia aquí del cristianismo que, poco a poco, logró extenderse lo suficiente como para dejar a un lado, aunque nunca consiguió erradicar del todo, la devoción, el culto y las tradiciones antiguas que honraban a la Diosa. Este segundo nombre relacionado con el tío de Jesús, lo recibe esta iglesia porque en una de sus vidrieras está representado José de Arimatea, llevando los óleos y el bastón que se convirtió en el Espino Sagrado, cuando fue clavado en la colina que ahora lleva su nombre. La iglesia está situada en pleno centro de Glastonbury, en su calle principal, y fue construida sobre un enclave sagrado muy antiguo. Hay datos que corroboran la llegada a este lugar de peregrin@s procedentes de Irlanda con anterioridad al año 550 de nuestra era y parece ser que mucho antes, era un recinto de culto druida, donde se llevaban a cabo rituales en honor de la Diosa. En su interior se siente una paz muy profunda y está muy bellamente decorada. 

                                                                                        Veamos ahora que se cuenta sobre estos dos hombres, tan estrechamente relacionados con Jesús de Nazaret, cada uno por unos motivos diferentes, a los que está dedicada esta iglesia.

SAN JUAN BAUTISTA 

JOSÉ DE ARIMATEA

                                                                                        José de Arimatea era un hermano menor de Joaquín, el padre de María y, por lo tanto, su tío y tío-abuelo de Jesús, de quien se convirtió en tutor después de la temprana muerte de José, su padre terrenal. José de Arimatea era miembro del Sanedrín, el tribunal supremo del pueblo judío, y decurión del Imperio Romano, una especie de ministro, encargado de las explotaciones de plomo y estaño. Un “hombre rico” según Mateo; un hombre “ilustre” según Marcos; “persona buena y honrada” según Lucas; “…que era discípulo de Jesús” según Mateo, “pero clandestino por miedo a las autoridades judías”, según Juan. Según la tradición cristiana, después de la crucifixión de Jesús, solicitó su cuerpo al procurador romano Poncio Pilatos y, tras bajarlo de la cruz con la ayuda del sacerdote fariseo Nicodemo, le dio sepultura en su propia tumba, un sepulcro nuevo y recién excavado en la roca, un lugar en el que posteriormente sería erigida la basílica del Santo Sepulcro.

                                                                                        Ambos hombres envolvieron el cuerpo de Jesús en lienzos de lino y lo colocaron en la tumba, tapándola después con una gran piedra en la entrada. Según las costumbres judías, era deber del pariente masculino más cercano, encargarse del entierro del fallecido, y por ello, se sugiere en algunas fuentes que José de Arimatea era hermano de Jesús. Como seguidor secreto de Jesús que era, no estuvo de acuerdo con la pena que los miembros del Sanedrín le impusieron, aunque nada pudo hacer para modificarla, a pesar de ser un miembro destacado del Consejo. El hecho de que pidiera personalmente a Poncio Pilatos el cadáver de su sobrino, sugiere que era lo suficientemente poderoso como para que le concedieran una audiencia con el gobernador romano de Judea. Otras tradiciones atribuyen a este rico y buen hombre el traslado del Sudario, el Santo Grial y otras reliquias del Maestro desde Jerusalén a otros lugares de la cuenca mediterránea. Según algunos autores antiguos, con cuyos escritos discrepan los eruditos actuales, fue José de Arimatea quien viajó a Inglaterra, concretamente a Glastonbury, después de la muerte del Maestro, en el año 63 de nuestra era, introduciendo allí el cristianismo y fundando la primera iglesia británica consagrada a María, donde se dice que depositó el Santo Grial, el cáliz en el que había recogido la sangre de Jesús crucificado y que éste había utilizado para beber vino con sus discípulos durante la última cena con ellos, antes de ser arrestado.

                                                                                        En contraste con la escasa información que hay sobre José de Arimatea en los textos canónicos, aparece bastante en los evangelios apócrifos, en las historias/leyendas posteriores y en los escritos artúricos. En todos estos relatos se describe a José como un mercader de estaño, que llevó a Jesús a Inglaterra durante su juventud, además de otorgarle el papel de fundador del cristianismo en Gran Bretaña y de guardián del Santo Grial. Si esto es cierto, no es de extrañar entonces que, tras la huída de Jerusalén, las costas inglesas fueran elegidas como destino y que los navegantes llegaran a la parte suroeste de esas tierras, al condado de Somerset y a Glastonbury/Avalon, donde fundó una iglesia de adobe consagrada, como hemos visto antes, a María.

                                                                                        Otra parte de la historia relativa a José de Arimatea y a la primera comunidad cristiana de Glastonbury, es la del espino que supuestamente plantó tan pronto como llegaron y tomaron tierra. Al pararse a descansar en la colina de Wearyhall, José hundió su cayado en la tierra e inmediatamente nació un espino. El cayado que este buen hombre llevaba consigo se había hecho con la corona de espinas que le pusieron a Jesús. El espino, que aún sigue en Glastonbury, florece en mayo y en Navidad y se alude a él como el Espino Santo. Sin embargo, la primera mención de todo esto aparece en The Life of Joseph of Arimathia, un relato escrito en 1520, al que posteriormente se le incorporaron nuevos elementos en 1677 y 1716.

SAN JUAN BAUTISTA 2

 

JUAN EL BAUTISTA

                                                                                        Juan, apodado el Bautista, fue el predecesor de Jesús, ya que anunciaba la venida de un reino mesiánico, que instauraría alguien que estaba por venir, y que tenía como cometido cambiar las cosas con sus enseñanzas y ejemplo de vida. También se encargaba de predicar a las gentes la necesidad de prepararse para la venida de ese nuevo reino, para lo cual era necesario purificarse y limpiarse de todos los pecados, algo que podía lograrse con el bautismo, un acto que él mismo realizaba en el río Jordán a tod@s aquell@s que se sentían llamad@s a formar parte de ese reino anunciado, y querían entrar en él limpi@s de todas sus faltas. El pueblo de Israel esperaba un Mesías salvador desde hacía mucho tiempo, y también un heredero al trono de Israel procedente de la estirpe de David, por lo que la figura de Jesús de Nazaret se tomó como representante lógico y naltural de ambas ideas. La predicación de Juan, durante los años previos al ministerio público de Jesús, alimentaba estas esperanzas y a veces, por bautizar a las gentes y por escuchar sus culpas, él mismo fue tomado como ese Mesías tan esperado y deseado, por lo que muy a menudo tuvo que repetir que no lo era. Uno de los argumentos en los que al parecer se apoyaba era el siguiente: Yo sólo puedo bautizar con agua a quienes de vosotros así lo queráis, ayudándoos con ello a libraros y limpiaros de vuestros pecados, y preparátndoos para lo que será el Bautismo del Espíritu, ese que sólo El que vendrá detrás de mí podrá realizar.

 

                                                                                        Juan era hijo de Isabel, quien descendía de Aarón y era prima hermana de María, la madre de Jesús. Su padre fue Zacarías, un sacerdote del templo de Jerusalén muy respetado y estimado por su comunidad. Según el Evangelio de Lucas, Juan el Bautista nació siendo su madre estéril y de edad avanzada, un acontecimiento que tuvo lugar seis meses antes del nacimiento de Jesús: el 24 de Junio, según indica la tradición católica, que fijó en esta fecha el día de San Juan.

                                                                                        Lucas describe que, mientras Zacarías hacía una ofrenda en el templo, el arcángel Gabriel se le apareció para anunciarle el próximo nacimiento de su único hijo, comunicándole que éste estaría lleno de Espíritu desde el vientre de su madre, y diciéndole también qué nombre tendría que poner al niño. Zacarías dudó de las palabras del arcángel y, según narra el apóstol, éste vaticinó que permanecería mudo hasta el momento de circuncidar al bebé, por haber dudado. En el momento de la circuncisión, cuando le preguntaron qué nombre habría de llevar el niño, Zacarías escribió en un papel el nombre de Juan, en hebreo claro, y a partir de ese momento recuperó el habla. Juan el Bautista era nazareo, porque estuvo consagrado al Espíritu desde el seno de su madre. También era esenio, como Jesús, y estuvo durante muchos años con la comunidad esenia de Qumrán, una población de Israel cercana al Mar Muerto, donde aprendió todo lo necesario para convertirse en el precursor de Jesús y allanar el camino por el que el Maestro tendría que transitar a su debido tiempo, transmitiendo las enseñanzas y los mensajes que transmitíó durante esa encarnación terrestre. Según varias fuentes, con las que yo estoy muy de acuerdo, el propio Jesús recibió las enseñanzas espirituales propias de los esenios, que diferían en muchas cosas de las del judaísmo de la época, por eso vivían apartados en el desierto, y que tienen muchos puntos en común con las enseñanzas que el Maestro de Nazaret divulgó durante sus tres años de ministerio público. Asimismo, fue el propio Juan quien dio a Jesús el bautismo del agua, haciendo así posible que el Espíritu se manifestara y bautizando con Él a partir de entonces a todas las gentes que así lo querían.

                                                                                        Namasté.

María Sánchez-Villacañas de Toro

 Vesica Piscis Tours

Guía de viajes para el deleite del alma
Psicóloga clínica, energética y espiritual
Astróloga. Cabalista. Formadora
Sanadora Espiritual por Arquetipos
Lectora de Registros Akáshicos
Lectora y creadora de Oráculos

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