Druidas, Bardos y Filid

                                                                         Cuando escuchamos o leemos la palabra druida, la mayoría de nosotr@s la asociamos, seguramente de manera unánime, con el pueblo celta y su cultura. La palabra bardo tal vez sea menos conocida y respecto a la palabra filid, es posible que algunas personas no la hayan oído nunca. Para tod@s, l@s que sí conocen los tres vocablos y l@s que no, escribo este artículo.

 

EL PUEBLO Y LA CULTURA CELTA

                                                                                      

                                                                                        L@s celtas eran un pueblo indoeuropeo que habitó en grandes zonas de Europa Central, España, Irlanda y Gran Bretaña, entre los siglos V y I antes de Jesús. Tenían un punto de vista animista, es decir, creían que todo lo perteneciente al mundo natural contenía espíritus o entidades divinas con quienes los seres humanos podían relacionarse. La sociedad celta era sobre todo rural y tribal. En ella, el poder de la vida procedía del otro mundo, del Annwn: el reino de los antepasados y de los muertos, así como también el lugar donde habitan los dioses y demás seres del reino espiritual. Muchos fueron los animales considerados sagrados por los celtas que, creían además, que los árboles poseían poderes especiales y, tal vez por ello, los bosques eran sus templos y lugares preferidos para realizar ceremonias, rituales, celebraciones y demás actividades relacionadas con su vida cotidiana y con momentos especiales de la Rueda del Año. Todos los símbolos celtas reflejaban, y lo siguen haciendo, una profunda conexión con los patrones y las energías del mundo natural, como por ejemplo el losange, la cruz celta, las espirales, el chevron, el nudo celta, el hombre verde, el cernunnos, el caldero y la Sheela-Na-Gig, entre otros.

                                                                                        Las sacerdotisas y los sacerdotes druidas, porque no sólo se aplicaba esta denominación a los hombres, eran también llamad@s sacerdotes y sacerdotisas del Dios Árbol, y se consideraba que eran l@s guardianes de los registros antiguos del planeta Tierra de manera que, si hay algo que destaca por encima de cualquier otra cosa en la cultura y la religión celtas, es precisamente ese respeto, amor y veneración por la Madre Naturaleza, por esa fuerza telúrica que nace del mismo núcleo de la Tierra y por todos sus seres. Una fuerza que no está aislada ni trabaja en solitario, sino que también está unida a la energía de la luz que proviene del Cosmos mismo. De ahí, tal vez, el hecho de que los celtas no se dedicaran a construir santuarios y templos, no los necesitaban, los bosques, los lagos, los ríos, las montañas, las fuentes, los manantiales…, eran sus propios templos, esos que no habían sido construidos por manos humanas y que existían desde mucho tiempo antes de que ell@s llegaran, como tantos otros pueblos, a la Tierra. Para los celtas todo lo natural era sagrado, además de mágico, y como tal lo trataban y se relacionaban con ello, respetando los ciclos de la tierra, las estaciones, el día, la noche, las fases de la luna… Podríamos decir que la cultura celta era, por tanto, la religión de la Naturaleza, la religión de la Tierra, de Gaia, siendo en los numerosos parajes que esta Diosa Madre les ofrecía, donde los sacerdotes y las sacerdotisas celtas, realizaban sus ceremonias y rituales sagrados en distintas épocas del año y con distintos fines. También en ella tenían su mejor y más completa farmacia, obteniendo de las plantas no sólo alimento sino también curación de sus males y sanación en el más amplio sentido de la palabra. Así nació, probablemente, la antigua religión de adoración a la Diosa, fuente de la vida, vigente durante miles de años hasta que, posteriormente, con la llegada del cristianismo a las tierras británicas, fue perdiendo fuerza hasta ser reemplazado casi por completo por el culto a un Dios único, que era venerado en capillas, iglesias y catedrales, los nuevos y humanos lugares de poder en los que empezaron a realizarse las ceremonias y los rituales anteriormente llevados a cabo en contacto con la naturaleza. No es casualidad que en todas las zonas de la tierra donde el ser humano ha construido templos y santuarios, haya esa misma energía especial de la que hablaba antes. Prácticamente todas las religiones, y es posible que la católica lo haya hecho más que cualquier otra, han fundado durante siglos sus principios, dogmas, celebraciones, ceremonias…, a partir de las que existían previamente en los pueblos y las culturas a las que han pretendido, y conseguido casi siempre, convertir a la nueva religión. Aprovechan lo que había antes de su llegada, la religión antigua, y lo adaptan al nuevo culto. De este modo, much@s dioses y diosas venerados desde antiguo por los pueblos, pasan a convertirse en demonios y seres malignos, con el fin de que las gentes les teman y se olviden de ellos. Con las celebraciones ocurre lo mismo, se consideran bárbaras y, por lo tanto, algo a extinguir. Tal vez algunas de ellas lo sean, pero una gran mayoría no. Los dirigentes religiosos, otra cosa es que de verdad sean seres de elevada espiritualidad, conocedores de la sabiduría arcana, de la fuerza de la tierra, de su importancia y del manejo de la energía en todos sus ámbitos, han erigido siempre las capillas, las iglesias y las catedrales en lugares estratégicos y no en cualquier sitio al azar, precisamente porque han querido aprovechar ese poder energético de la Madre Tierra a su favor y, con mucha frecuencia, en contra de l@s feligres@s a quienes tanto pretendían ayudar y salvar del mal y del pecado.

                                                                                        El pueblo celta, al estar en tan estrecho contacto con la tierra y respetarla tanto, utilizaba cotidianamente las fuerzas naturales y terrestres que percibía a su alrededor y, como tantos otros, practicaba la magia natural, ya que estaba plenamente convencido de su eficacia práctica. No obstante, también eran conscientes de los ritmos planetarios de continuidad y cambio, de las fases lunares y de las cuatro estaciones a lo largo del año, marcadas por nuestro paso por el sistema solar, con el centro en el Sol, adaptando su vida en todos los terrenos a la presencia y variación de todas esas fuerzas, un modo de existir muy práctico, que permite detectar lo que ocurre alrededor, con independencia de lo que vemos en un calendario. La rueda de las ocho festividades relacionadas con los ciclos naturales: Eostre, Beltane, Litha, Lammas, Mabon, Samhain, Yule e Imbolc son de origen celta, así como también nórdico. Estas celebraciones son una mezcla de acontecimientos solares, como los solsticios y los equinoccios, y festividades del fuego. Como tod@s sabemos, el descubrimiento del fuego fue un acontecimiento que dio un giro sustancial a la vida y las costumbres de nuestros ancestros, ya que con él conseguían iluminación, calor, protección ante los depredadores y un medio para preparar los alimentos, que hasta entonces tomaban crudos. No es de extrañar, por tanto, que este elemento fuera y siga siendo un objeto de culto y de celebración en sí mismo.

                                                                                        Los celtas eran guerreros, usaban el hierro y eran intelectualmente superiores a los pueblos de otras zonas de Europa, por lo que a menudo se utiliza este nombre con el significado de gente culta. Los celtas constituyeron una población unida por una misma lengua y una misma cultura, pero fragmentada, sin embargo, en una multitud de pequeños reinos, siempre en guerra los unos con los otros por el control del territorio y de sus recursos. Al parecer, el pueblo celta se dedicaba, principalmente, a la ganadería y también, en menor medida, a la agricultura. Los vestigios celtas son numerosos en Irlanda, especialmente en el sur; en Gran Bretaña, sobre todo en País de Gales, sur de Inglaterra y Escocia; y España, especialmente en Galicia y en Asturias. Dentro de la cultura celta, destacan dos clases o clanes principales: los druidas y los bardos. Los druidas eran sacerdotes, chamanes, sanadores y transmisores de la cultura celta, mientras que los bardos eran poetas.

DRUIDAS

d45438f69a181d5c583824677872842e

                                                                                        La palabra druida proviene del latín druides, que a su vez, los antiguos escritores romanos consideraban proveniente de la palabra original en gaélico para referirse a esas figuras sacerdotales.  Otros textos romanos también emplean la forma druidae, mientras que el mismo término fue usado por etnógrafos griegos como δρυΐδης (druidēs).  Aunque no han sobrevivido inscripciones romanas o celtas que muestren la morfología de la palabra,  ésta es asociada con el céltico insular tardío o  irlandés antiguodrui (druida, hechicero) y el galés temprano: dryw (vidente). Teniendo en cuenta lo anterior, la palabra hipotética del protocelta puede ser reconstruida como dru-wid-s (pl. druwides), literalmente: el que conoce al roble.  El sentido de “conocedor del roble” o “vidente del roble”, es confirmado por Plinio el Viejo, quien en su Historia Natural deriva el término como si proviniera del sustantivo griego δρύς (drus), “roble” y del sufijo -ιδης (-idēs).  La palabra del moderno irlandés para roble es dair, y de ésta se derivan formas inglesas para lugares, tales como Derry, Doire y Kildare o Cill Dara, literalmente “templo del roble”. Hay varias historias de santos y héroes que versan sobre robles, y subsisten en la Irlanda rural algunas historias locales sobre los árboles en general. Incluso hay un horóscopo de origen celta cuyos signos son distintas variedades de árboles. Tanto la palabra irlandesa drui, como la galesa dryw, también podrían referirse al pájaro chochín,  posiblemente por su asociación con el ave del augurio en las tradiciones irlandesa y galesa. Los celtas no dejaron escritos, ya que sus historias se transmitieron de forma oral, en parte gracias a los bardos y los filid, la otra figura de la cultura celta, que narraban en forma de historias, leyendas y poesías las vivencias de estos pueblos y de sus gentes. Esto hace que no podamos saber con certeza acerca de los antiguos druidas, aunque sin duda existieron. Sin embargo, gracias a escritores antiguos y medievales, junto con las evidencias arqueológicas descubiertas hasta ahora, podemos hacernos una idea de la forma en que los druidas desempeñaban su papel religioso, de videncia y de sanación.

BARDOS

                                                                         Un bardo era un compositor, arpista y poeta celta. Actuaba como transmisor oral de la historia, crítico político, artista y poeta oficial. Su misión era loar las epopeyas nacionales. Los poemas pasaban por transmisión oral de unos bardos a otros, aunque cada uno de ellos, al parecer, agregaba sus toques personales al texto. Para memorizarlos, utilizaban ciertas fórmulas, como por ejemplo frases hechas y la repetición de versos o grupos de versos. La tradición de los bardos celtas se remonta a la antigüedad, aunque proliferó sobre todo durante la edad media y el pre-renacimiento en Gales e Irlanda. La música, la poesía, el mito, la historia, el encanto de la narración…, eran algunas de las actividades relacionadas con los bardos, quienes a través de la narración de cuentos e historias, pasaban las verdades, los mitos y las leyendas de una generación a la siguiente, no en forma escrita sino a través de las palabras habladas y cantadas, como tantas otras culturas también hicieron en los tiempos antiguos.

                                                                                        Los bardos, especialmente en Irlanda, formaban una casta hereditaria de poetas altamente educados en la historia y tradiciones de los diferentes clanes y del país en general, además de conocer los requerimientos técnicos y formales del verso y del lenguaje. Adicionalmente, tenían una posición oficial en las cortes, que incluía el mantenimiento de las crónicas (incluyendo textos legales) y genealogías. Como creadores de sátiras, tenían el deber de cantar las alabanzas de quienes les empleaban y pagaban por su labor, y de insultar a sus enemigos. Como conservadores de textos legales, incluyendo tratados y acuerdos, podían opinar sobre esos asuntos, por lo que era común verlos como embajadores, o como enviados para resolver problemas entre reinos y otras cosas por el estilo. Algunos autores consideran que los bardos tenían otra posición en las cortes: la de transmitir y recibir mensajes secretos. De acuerdo con el “Libro de Ballymote”, uno de los manuscritos de los bardos más antiguos que se conocen, solo en el primer año de sus estudios, los bardos debían memorizar más de cien códigos diferentes.

 

FILID

                                                                                        En la Irlanda medieval, además de los bardos, había otro grupo diferente de poetas. Se trata de los filid (singular: fili). De acuerdo con textos legales de ese periodo, los bardos eran la clase inferior de poetas, mientras que los filid eran la clase superior, porque aquellos no tenían ni la educación ni el linaje necesario para desempeñar el importante papel que se ha comentado. Sin embargo, también se dice que esta distinción entre filid y bardos, y la posible pérdida de prestigio y posición de estos últimos, fue un invento de la Irlanda católica, porque los filid estaban más asociados con la iglesia protestante. Es digno de tener en cuenta que en las regiones de habla gaélica, después de la invasión normanda, los bardos llegaron a ser los principales guardianes de las tradiciones, y no solo de las poéticas, unas tradiciones que fueron posterior, aunque limitadamente, preservadas por músicos ambulantes y otros “sabios de los caminos”, en un periodo en el que las costumbres ancestrales fueron paulatinamente abandonándose. Las escuelas de bardos se extinguieron en Irlanda a mediados del siglo XVII y en Escocia a principios del XVIII.

                                                                                        Se dice que en la antigua Avalon, las tradiciones e historias de las personas y de los pueblos se reunieron en hojas, que sirvieron como letras de un alfabeto vivo que se hacía mayor a medida que esas historias crecían y las gentes se movían de un lugar a otro. Allí, en la Sagrada Isla de las Hadas y de las Manzanas, en ese mundo que un día fue real y que poco a poco, a medida que el ser humano se fue separando de su esencia y de la esencia de todo cuanto nos rodea, se convirtió en un lugar al que sólo pueden acceder quienes abren su corazón a la magia y al amor, los druidas y las sacerdotisas de la Diosa leían y tejían las historias de magia, así como la relación sagrada con Dios/Diosa Todo Lo Que Siempre Es y el Misterio que vive más allá del mundo de la materia. Gracias a ello, todo lo relacionado con el poder de la Tierra, con la capacidad de sus plantas para la alimentación y la sanación, los rituales y las ceremonias para celebrar las distintas épocas y acontecimientos de la Rueda del Año, la sabiduría necesaria para vivir y resolver los acontecimientos vitales, la búsqueda continua de la espiritualidad, la conexión con el más allá y con l@s ancestr@s, lo relativo a los partos, la pubertad, los enlaces entre hombres y mujeres, las épocas de fertilidad y de escasez y todo cuanto era necesario en aquellos días para la vida, podía ser conservado y transmitido de generación en generación, para que esos conocimientos no sólo se mantuvieran vivos sino que pudieran llegar también hasta nuestros días, donde muchos de ellos están resurgiendo, para recordarnos nuestro origen y guiarnos durante nuestro viaje por la vida terrestre, mientras el planeta que habitamos orbita alrededor del sol y todo el sistema solar lo hace dentro de la Vía Láctea, a su vez comunicada con otras galaxias, sistemas solares y planetas.

                                                                                        En cambio, a l@s educad@s en el arte de la música y la narración, el mito, la leyenda y las verdades escondidas en los cuentos, se les encomendó la tarea de informar sobre ese mundo avaloniano que una vez fue real, y de mantener vivas las historias de su cultura, los caminos antiguos de sabiduría y las antiguas tradiciones de contacto con lo terreno y lo Divino. A ést@s se les dio el nombre de bardos. Las historias y los cánticos de los bardos nos ayudan a encontrar respuestas en nuestra historia personal y colectiva. Muchos patrones del pasado todavía se repiten en el momento actual, frenando o dificultando el crecimiento y la evolución. Esto sucede porque es necesario reconocerlos. Una vez los hemos reconocido, podremos aceptarlos y sanarlos. Gracias a ello, cerraremos el patrón que obstaculiza o frena el avance, estando entonces en mejores condiciones para actuar de otra manera y lograr así un resultado diferente, un resultado exitoso y satisfactorio que contribuya a nuestra mayor felicidad. Así, reconociendo esa historia tejida entre los hilos de las narraciones, actuaremos como lo hacían los bardos y, adentrándonos en ellas para sanar todo lo que sea necesario, usaremos nuestra sabiduría druida, nuestra capacidad mágica y nuestra habilidad para comunicarnos con el Otro Lado, estableciendo así un puente que siempre estará seguro sobre las aguas de la vida y por el que podremos transitar de una orilla a la otra con seguridad y firmeza, sabiendo que siempre estamos asistid@s, ayudad@s y protegid@s por el Amor y la Luz, que siempre acuden en ayuda de quienes los llaman.

                                                                                        Namasté.

María Sánchez-Villacañas de Toro

 Vesica Piscis Tours

Guía de viajes para el deleite del alma
Psicóloga clínica, energética y espiritual
Astróloga. Cabalista. Formadora
Sanadora Espiritual por Arquetipos
Lectora de Registros Akáshicos
Lectora y creadora de Oráculos

https://vesicapiscistours.wordpress.com
+34 627 12 09 47
vesica.piscis.tours@gmail.com

© María Sánchez-Villacañas de Toro (2016) Todos los derechos reservados

Anuncios

4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Rafalín de los Bosques dice:

    Desde luego cuanto mas te leo y mas me adentro a través de tus escritos en el mundo celta, más me identifico por mi amor a la madre naturaleza y me sincronizo con mi propio proceso personal evolutivo.
    Por lo que te estoy muy agradecido y mas convencido cada vez de un encuentro personal sanador.
    Namasté!

    Le gusta a 1 persona

    1. ¡Hola Rafalín de los Bosques! Me alegra mucho saber que mis escritos sobre Avalon y sus asociaciones contribuyen a profundizar en ti, en el mundo celta y en el amor a la Madre Naturaleza. Gracias por expresar lo que sientes y por tus palabras. Namasté.

      Me gusta

  2. APC dice:

    Hola, muy buen artículo. Que sabes de la relación de los druidas y los Dólmenes. Crearon la primera base espiritual europea que luego aprovecho el cristianismo?

    Le gusta a 1 persona

    1. Hola. Muchas gracias y me alegra que te guste este artículo. No respondo a preguntas sobre los artículos. Namasté.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s