Los Cuatro Vientos. Céfiro, Señor del Oeste y del Agua

                                                                  Los cuatro vientos son poderes naturales muy especiales, cada uno con su propio monarca y grupo de duendes. Los cuatro vientos proceden de cada una de las cuatro direcciones que habitualmente conocemos y tenemos en cuenta, aunque hay tres más. Esas cuatro direcciones más conocidas son los cuatro puntos cardinales: norte, sur, este y oeste. Cada viento está vinculado a un elemento natural específico: fuego, aire, agua y tierra.

                                                                  Todos los vientos tienen que ver con el elemento aire, si bien también pueden relacionarse con el resto de las fuerzas elementales, por eso hay uno para cada una de ellas. Como el aire, todos los vientos son mensajeros, ya que nos traen símbolos de otros planos y dimensiones. Al igual que el aire, la comunicación y los viajes están relacionados, los vientos pueden abrir, y de hecho lo hacen, un portal a una dirección específica del Otro Mundo, del Más Allá, del Misterio.

                                                                  En el esoterismo occidental, los nombres de los vientos se utilizan con invocaciones mágicas. Al configurar un círculo sagrado de protección para quien va a practicar esa invocación, con el propósito de recibir una comunicación o un mensaje, esa construcción mental no sólo protege al/a la practicante, sino que también le proporciona el poder de los cuatro elementos, que son proyectados en las cuatro direcciones más arriba mencionadas y que actúan como guardianes, tanto de las cuatro direcciones y portales como de la persona misma. En la medicina nativa americana, el círculo siempre formó parte de la sanación y del chamanismo, siendo conocido como rueda de la medicina. Otra acepción para el mismo símbolo es la de círculo-cruz, por estar contenidos en él no sólo los citados cuatro elementos sino también las funciones relacionadas con ellos. Por eso, cuando trazamos mentalmente un círculo y nos colocamos dentro de él, abriendo después las cuatro direcciones que contiene, abrimos un espacio no sólo de comunicación con el otro lado sino también de sanación. En ese espacio vamos a recibir la guía necesaria para modificar cuanto sea preciso y poder lograr así una existencia libre de los límites del pasado, aumentando de camino nuestra sabiduría interior, amor y equilibrio.

                                                                  Esas direcciones de los círculos sagrados y mágicos reciben el nombre de Las Atalayas, estando cada una protegida a su vez por un viento poderoso. Cuando invocamos a ese viento, a menudo podemos sentir su soplo en el círculo, junto con sus espíritus asistentes y la “sensación física” del elemento invocado de que se trate.

                                                                  Tod@s l@s chaman@s, sanador@s, sacerdotisas, sacerdotes y practicantes de magia en general, probablemente fueron conscientes de estos poderes desde el principio de los tiempos. Los cuatro vientos todavía se conocen en la actualidad por sus nombres griegos, que son éstos:

  1. Euro (pronunciado “You-rus”), el viento del este, que aporta los poderes del elemento aire.
  2. Notus es el viento del sur, que aporta los poderes del elemento fuego.
  3. Céfiro es el viento del oeste, o del elemento agua.
  4. Boreas es el viento del norte, o del elemento tierra.

                                                                  Todos estos vínculos se construyen mediante asociaciones con el mundo natural, desde el espíritu de “dondequiera que estés”. En eso consiste el contacto con la magia en la cercanía real con la naturaleza, para que el velo que separa nuestra realidad material y densa de la realidad espiritual y sutil acabe por rasgarse y, entonces, esas otras dimensiones y planos se hagan visibles a nuestros ojos y demás sentidos físicos de percepción.

                                                                  Las asociaciones mencionadas y adoptadas aquí están basadas en la posición del hemisferio norte o boreal, sin excluirse por ello otras perspectivas también válidas y conservadas desde muy antiguo, que relacionan a los vientos con otras direcciones y elementos. Por ejemplo, para los nativos lakota, el sur está equiparado con el agua. De modo que, si vives en el hemisferio sur o austral, fuego/Notus estará para ti en el norte, por ser ésa la dirección más cálida y Bóreas/tierra en el sur, por ser ésa la dirección más fría.

CÉFIRO, SEÑOR DEL OESTE Y DEL AGUA

 

                                                                  Céfiro y su noble señora, nos aportan el reposo y la tranquilidad de la tarde. Con ellos llegan las ondinas, los espíritus elementales del agua, trayendo consigo la poesía y toda la dulzura de su naturaleza, aportando el conocimiento verdadero que proviene del autoconocimiento.

                                                                  La comprensión y la compasión de las ondinas fomentan los lazos entre los seres humanos y aseguran nuestra conexión y el significado real del clan al que pertenecemos y de nuestras tradiciones. Nos aportan también amor y empatía. Cuando las ondinas aparecen a nuestro alrededor, sentimos que comprendemos y nos relajamos, sabiendo en nuestro interior más profundo que todo está bien, importando menos lo que esté sucediendo fuera y dando mayor importancia a cómo podemos sentirnos segur@s y confiad@s en que podremos resolverlo de alguna manera, siempre que permanezcamos tranquil@s y a la espera de la solución, en vez de bloquearnos con sentimientos de rabia, resistencia o rechazo.

                                                                  Cuando necesites cercanía, afecto y sentirte realmente “escuchad@” en la vida, pide a Céfiro y a su noble señora que dejen sus puertas abiertas de par en par para que las ondinas pasen a través de ellas y te ayuden. Céfiro, su noble señora y las ondinas llegan con la suavidad de la lluvia y el misterio del sol occidental. Las islas del Blest, donde según algun@s las almas acuden a descansar tras su partida del mundo terrestre, están en el oeste, de ahí la conexión de este punto cardinal y de estas energías de los vientos con el pasado. Sin embargo, Céfiro y su noble señora también pueden ser fuertes y enardecedores, dirigiendo las lluvias y anunciando las transformaciones que éstas, con frecuencia, llevan consigo. Su ámbito es el de las emociones auténticas, sean cuales sean, por eso puedes recurrir a ellos cuando necesites desahogarte, llorando o riendo, y cuando anheles sentir que alguien te cuida. También puedes enviárselos a alguien que necesite liberarse emocionalmente y no sepa cómo hacerlo. Que así sea, a través de tu libre voluntad, el amor incondicional y la gracia. Namasté.

 

 

La Biblia de las Hadas y

María Sánchez-Villacañas de Toro

 Vesica Piscis Tours

Guía de viajes para el deleite del alma
Psicóloga clínica, energética y espiritual
Astróloga. Cabalista. Formadora
Sanadora Espiritual por Arquetipos
Lectora de Registros Akáshicos
Lectora y creadora de Oráculos

https://vesicapiscistours.wordpress.com
+34 627 12 09 47
vesica.piscis.tours@gmail.com

© María Sánchez-Villacañas de Toro (2016) Todos los derechos reservados

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