EOSTRE – EQUINOCCIO DE PRIMAVERA 2018

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Viajes Sagrados y Conscientes

EOSTRE – EQUINOCCIO DE PRIMAVERA 2018

                                                              Todos los pueblos y culturas del planeta, tienen sus propias ceremonias para celebrar diferentes y variados acontecimientos que tienen lugar a lo largo del año, relacionadas tanto con los procesos y movimientos de la Naturaleza y del Cosmos, como con los correspondientes al transcurso y la evolución de la vida humana: la salida y la puesta del sol y de la luna, el viento, la lluvia, las estaciones meteorológicas, la siembra y la cosecha, el nacimiento, el paso de la niñez a la adolescencia y de ésta a la edad adulta, los casamientos, la muerte del cuerpo físico y muchos más.
                                                            Poco a poco, a medida que el cristianismo promulgado por la iglesia católica y romana, no el verdadero, fue extendiendo su influencia, muchas de esas costumbres ancestrales fueron abandonadas, mientras que a otras se les dio un sentido muy distinto al original. Gracias a la evolución de la consciencia humana, esta sabiduría está recobrando el lugar que le corresponde y cada vez hay más personas sincronizadas con la Tierra, con el Cosmos y con sus ciclos que también son, en definitiva, los nuestros. Por muchos artefactos técnicos que hayamos inventado y por muchos adelantos científicos que hayamos logrado, seguimos formando parte de la naturaleza, terrestre y celeste y, en consecuencia, estamos íntimamente ligad@s a sus ciclos y a sus procesos. Por estos motivos y muchos más, es muy recomendable y positivo, nos proporciona una perspectiva más amplia, nos llena de energía y fortalece nuestro poder físico, mental, emocional, energético y espiritual, celebrar las diferentes fechas clave del calendario, como son las lunaciones, los equinoccios y los solsticios, las otras cuatro festividades anuales, la recogida de la cosecha, el paso a la adolescencia…, de la misma manera que celebramos la entrada de un nuevo año, los aniversarios, los nacimientos, etc. Hacerlo también favorecerá la consciencia de unidad con todo cuanto existe, y nos ayudará a darnos cuenta de la sacralidad y el amor que continuamente nos rodean.

LA RUEDA DEL AÑO

                                                               La Rueda del Año, de acuerdo con las tradiciones de Occidente, está dividida en ocho festividades, todas ellas relacionadas con el flujo natural de las estaciones y los acontecimientos astronómicos y astrológicos asociados con ellas. Estas celebraciones suelen describirse como ocho rayos en la rueda anual, una imagen muy útil para recordarnos el continuo suceder de la vida, el ciclo sin principio ni final que ésta es. Aunque celebremos cada doce meses la marcha de un año y la llegada del siguiente, en realidad, el año ni empieza ni acaba, como la energía, aunque diferentes tradiciones culturales han determinado uno o dos días para llamarlos Año Nuevo. Sin embargo, como el ciclo tiene en cuenta los ritmos de la naturaleza, mucho más antiguos que el calendario gregoriano, los comienzos y los fines se consideran parte de las festividades y también están vinculados entre sí.
                                                                  Esas ocho festividades anuales, son una mezcla de acontecimientos solares: solsticios, equinoccios y festividades del fuego, originarias de las culturas celta y nórdica. Las cuatro festividades solares tienen lugar durante el día que marca el acontecimiento astronómico de que se trate y que son las siguientes:
1. Yule, el día más breve o solsticio de invierno, generalmente el 21 o 22 de diciembre.
2. Litha, el día más largo o solsticio de verano, entre el 21 y 22 de junio.
3. Eostre/Ostara, el equinoccio vernal o de primavera, alrededor del 20 o 21 de marzo.
4. Mabon, el equinoccio de otoño, alrededor del 20 o 21 de septiembre.

                                                        Estas celebraciones solares se intercalan entre las festividades del fuego, así llamadas por la costumbre de encender hogueras en esas fechas:
1. Imbolc, leche de oveja, a comienzos de febrero, cuando aparecen los primeros copos de nieve.
2. Beltane, Día de Mayo, tiene lugar hacia el 1 de Mayo o cuando aparece la Flor de Mayo.
3. Lughnasadh, llega a comienzos de agosto con la cosecha de granos.
4. Samhain, primeras heladas, que es la fiesta de l@s ancestr@s, se festeja entre los últimos días de octubre y los primeros de noviembre.

OSTARA/EOSTRE: EQUINOCCIO DE PRIMAVERA Y FIESTA DE LOS ÁRBOLES: ALREDEDOR DEL 20/21 DE MARZO

                                                              Ostara o Eostre, marca y celebra uno de los acontecimientos astronómicos y astrológicos importantes de la Rueda del Año: el momento en el que el equilibrio entre el día y la noche es perfecto, y las horas de luz y de oscuridad duran lo mismo. Este acontecimiento estacional y anual recibe el nombre de Equinoccio de Primavera. Poco a poco y a partir del equinoccio vernal, la luz supera a la oscuridad hasta el solsticio de verano: el día más largo del año.
En el hemisferio norte, la primavera se corresponde con los meses de marzo, abril y mayo, siendo su duración de noventa y dos días. En el sur dura ochenta y nueve, correspondiendo a septiembre, octubre y noviembre. Si le damos un significado simbólico a todo esto, la primavera es una estación que nos sugiere y nos recuerda que debemos prestar atención y potenciar el equilibrio, la armonía, la fertilidad, el colorido, la creatividad, la luz y el calor dentro de nosotr@s, unos requisitos imprescindibles para que se reflejen y manifiesten en el exterior. Astrológicamente, el Equinoccio de Primavera sincroniza con los cero grados de Aries, el primer signo del Zodíaco y el que abre, como consecuencia, la Rueda Zodiacal. Para muchas culturas de la antigüedad, el año no comenzaba el 1 de enero, como sucede desde que el calendario gregoriano fue instaurado, sino con la llegada de la primavera y la entrada en dicho signo astrológico.
                                                                    Para la cultura celta, una gran amante de la naturaleza, a la que honraban y veneraban continuamente y con la que mantenían unos vínculos muy profundos, el Equinoccio de Primavera era una festividad asociada a Ostara/Eostre, una diosa celta de la fertilidad y también una divinidad germánica de la primavera, cuyo tótem es la liebre, un animal que se reproduce mucho y con facilidad. Los conejos y los huevos de chocolate de Pascua están relacionados precisamente con ella y con sus cualidades. Durante la primavera, la savia de las plantas sube de la tierra y ésta vuelve a estar verde y florida. Si unimos la fertilidad y el crecimiento de la tierra al equilibrio entre la luz y la oscuridad, se trata de un momento idóneo para centrarnos en el equilibrio de nuestra vida y en nuestro crecimiento, puesto que, como parte de la naturaleza que somos, debemos renovarnos, resurgir del invierno, llenarnos de colores, sacar nuestro lado más alegre y hermoso, empleando y extendiendo nuestra creatividad todo lo posible durante los tres meses que dura esta estación, porque es el momento del ciclo de las estaciones en el que más fértiles podemos ser.
                                                        En la festividad de Ostara/Eostre predominan conceptos como el equilibrio, la fertilidad y el crecimiento, razones por las que se trata de una época idónea para pensar en esos tres aspectos de nuestra persona y nuestra vida, así como también para conectar y llenarnos con el flujo de energía natural que nos rodea y que está presente en todo, especialmente en la naturaleza. Por eso, es una excelente estación de la rueda del año para meditar con la espalda bien apoyada en un árbol, percibiendo cómo la vida asciende por sus raíces, tronco, ramas y copa. Del mismo modo, y dada nuestra similitud con los árboles, también es una ocasión adecuada para sentir cómo la vida y el poder de la tierra entran por nuestros pies y suben por todo nuestro cuerpo hasta la cabeza, renovándonos, fortaleciéndonos, manteniéndonos bien sujet@s a su cuerpo, fertilizándonos, armonizándonos y dándonos todo cuanto necesitamos para nuestra existencia en este plano material, aspectos todos ellos que han de estar perfectamente cuidados y alimentados para que nuestro misticismo, nuestra conexión con la esencia divina que somos y que está en todas partes, pueda asimismo llevarse a cabo con facilidad, fortaleza y seguridad. Ostara/Eostre también es conocida como la Fiesta de los árboles, por lo que podemos aprovecharla para conocer las tradiciones, costumbres y conocimiento mágico relacionado con los árboles en particular, y con el reino vegetal en general.
                                                  El primer antecedente documental de Ostara (en antiguo inglés, Eostre) procede del monje benedictino Beda el Venerable, quien en su libro historiográfico, De Temporum Ratione, afirma que los anglosajones llamaban al mes de abril eosturmonath, en homenaje a una divinidad de ese nombre: Ēostre, quien se halla detrás del nombre en inglés para Pascua: Easter. Después fue Jacob Grimm quien volvió a retomar el tema de la diosa germana de nombre Ostara en su Mitología Alemana.
                                                                           Ostara, como diosa de la fertilidad asociada al comienzo de la primavera, es también una diosa del amanecer y del despertar de las fuerzas germinativas tras la oscuridad del invierno, de modo que, conceptualmente, a pesar de la ausencia de otras fuentes, el testimonio de Beda el Venerable puede tener una base real en medio de las brumas mitológicas de los pueblos del Norte de Europa, de los que todavía conocemos muy poco, en parte debido a que no dejaron testimonios escritos aunque sí, y muchos, de otro tipo a lo largo y ancho de los territorios que ocuparon y antes de que el lenguaje verbal se convirtiera en el principal, cuando no el único, canal de transmisión de conocimientos y tradiciones.

EQUINOCCIO DE PRIMAVERA 2018

                                                      El martes 20 de marzo, a las 17:15 horas (horario peninsular español) tendrá lugar el Equinoccio de Primavera 2018, a 00º 00’ 01” (cero grados, cero minutos y un segundo) de Aries.
                                                         Los equinoccios son períodos de tiempo en la rueda anual durante los cuales la duración del día: luz y de la noche: oscuridad, están igualadas, como ya mencioné antes. Son acontecimientos astronómicos que también tienen una repercusión y una influencia astrológica y psicológica, física y metafísica, material, energética y espiritual. Hay dos equinoccios en cada rueda anual y cada uno de ellos va precedido por un solsticio que, en lo que se refiere al Equinoccio de Primavera, es el solsticio de invierno, el tiempo durante el cual las semillas permanecen bien guarecidas en el interior de la tierra y alimentadas por su calor, esperando que el sol de la primavera las alumbre de nuevo para comenzar a crecer una vez más y, llegado el momento oportuno, dar frutos. Igualmente, cada equinoccio va seguido de otro solsticio que, en relación con el vernal, es el solsticio de verano.
                                                                   Por ser acontecimientos astronómicos, los equinoccios y los solsticios son también portales de activación galáctica y cósmica, es decir, vórtices de activación de nuevas energías, correspondientes a la estación en que se producen y relacionadas con los cambios que tienen lugar en ella, todos sincronizados a la perfección entre sí dentro del eterno círculo de la vida que, aun cuando la mente humana le pone fechas y nombres, en realidad no tiene principio ni tiene final, existe, se mueve, se regenera, evoluciona y cambia de manera permanente.
                                                             Deseo de todo corazón que la primavera nos renueve tanto por dentro como por fuera, tanto como sea necesario para cada un@ de nosotr@s y siempre en armonía con todo cuanto nos rodea. También deseo que el AMOR INCONDICIONAL, la LUZ, la SABIDURÍA, la ALEGRÍA y todas las demás cualidades de más elevada vibración y calidad, nos acompañen tanto durante la llegada del Equinoccio Vernal 2018 como durante toda la estación. OM, OM, OM/AWEN, AWEN, AWEN/AMÉN, AMÉN, AMÉN.
                                                                      Namasté.

¡¡¡FELIZ EQUINOCCIO DE PRIMAVERA 2018 PARA TOD@S!!!

María Sánchez-Villacañas de Toro

Guía de viajes sagrados y conscientes
Psicóloga clínica, energética y espiritual
Astróloga. Kabalista. Formadora. Escritora
Sanadora Psicoespiritual por Arquetipos
Lectora de Registros Akáshicos
Lectora y creadora de Oráculos
Sacerdotisa de la Luna, de la Diosa y de Avalon
Diseñadora de Mandalas y Composiciones Simbólicas

 

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+34 627 12 09 47
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© Copyright texto e imagen: María Sánchez-Villacañas de Toro (20-III-2018). Todos los derechos reservados

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